🌅 La Paz BCS en 4 días: playas, bici y un mar que enamora

4–6 minutos

Llegar a La Paz es dejar que el mar te baje el ritmo. Esta ciudad, tranquila y colorida, combina lo mejor del desierto y el océano. Tiene atardeceres que pintan el cielo de rosa, calles llenas de arte y playas que parecen postales. Pasé cuatro días descubriendo sus rincones y aquí te cuento cómo aprovechar al máximo tu visita.

🐚 Día 1 — Bienvenida y atardecer en el malecón

Llegué a La Paz el viernes por la tarde, con el tiempo perfecto para dar mi primera caminata por el malecón. Desde el primer momento, la brisa marina y las esculturas frente al mar crean una sensación de paz total.

El malecón es ideal para caminar o rentar una bici y recorrerlo a tu ritmo. Si vas al atardecer, el cielo se pinta de tonos naranjas y morados que te obligan a detenerte. Terminé el paseo con un helado mientras veía el sol desaparecer detrás del mar. 🌞🍦

Tip viajero: el malecón es seguro y muy agradable de noche, perfecto para cenar o simplemente relajarte frente al mar.

🏖️ Día 2 — El Caimancito, una joya escondida

El sábado me levanté temprano para visitar Playa El Caimancito, a solo 15 minutos del centro de La Paz. Puedes llegar fácilmente en Uber, Didi o auto; incluso hay quienes rentan una bici en el malecón y se lanzan a pedalear hasta allá.

El Caimancito es una playa hermosa, de aguas claras y ambiente tranquilo. No cuenta con servicios de sombrillas o sillas, así que lo ideal es llevar tus propias bebidas y algún snack. Si prefieres más comodidad, puedes entrar al Beach Club, cuya entrada cuesta $800 MXN por persona (de los cuales $500 se reembolsan en consumo).

Tip viajero: si vas en fin de semana, haz reservación en el club; entre semana está mucho más tranquilo.

🌊 Día 3 — Balandra y El Tecolote, dos paraísos

El domingo tocó conocer una de las playas más famosas de México: Balandra, a unos 30 minutos de La Paz. Es importante saber que tiene dos horarios de acceso: de 8:30 a 12:00 y de 12:00 a 4:00, ya que es un área natural protegida.

La playa es simplemente mágica, con arena blanca, agua turquesa y un ambiente de calma total. Hay pocas palapas y no se venden alimentos o bebidas, pero antes de entrar hay renta de sillas o sombrillas.

Durante la visita no podía faltar la parada para conocer El Hongo de Balandra, una formación rocosa muy famosa por su forma tan peculiar que parece un hongo flotando en el mar. Está a unos minutos caminando desde la zona principal de la playa, y vale completamente la pena acercarse para tomar fotos. Es uno de esos lugares que se quedan grabados en la memoria (y en el carrete del celular 📸).

Después del turno de la mañana, manejamos cinco minutos hacia Playa El Tecolote, donde sí hay restaurantes frente al mar. Aquí puedes comer delicioso, relajarte y disfrutar la vista de la Isla Espíritu Santo. Incluso, algunos locales te rentan por $50 un bote de agua para enjuagarte, ya que no hay regaderas.

Tip viajero: lleva efectivo y protector solar biodegradable; ambas playas son lugares para disfrutar sin dejar rastro. ♻️

🚗 Día 4 — Escapada a Los Cabos

El lunes decidí levantarme temprano y manejar dos horas rumbo a Los Cabos. Mi primera parada fue Playa El Médano, una de las más animadas, con opciones de renta de sillas y restaurantes a pie de playa. Desde ahí puedes tomar una lancha que te lleva a conocer El Arco de Cabo San Lucas.

Más tarde visité Playa El Chileno, una de mis favoritas por su tranquilidad y agua perfecta para nadar. Hay renta de sombrillas y sillas, baños y regaderas, aunque no servicio de alimentos, así que lleva algo para picar.

Por la tarde regresé a La Paz para disfrutar mi última noche junto al mar.

Tip viajero: si haces el recorrido en coche, aprovecha para detenerte en los miradores de la carretera; las vistas son impresionantes.

🌴 Día 5 — Despedida en El Caimancito

El martes, antes de regresar a la CDMX, volví al Caimancito para despedirme del mar. Esta vez entré al Beach Club: los alimentos estaban deliciosos (probamos hamburguesa y tacos de arrachera 😍).
La entrada incluye acceso a la playa y regadera para enjuagarte después del mar, pero la alberca es exclusiva para los huéspedes del hotel.

Fue el cierre perfecto: mar, buena comida y ese sol que solo Baja California sabe dar. ✈️☀️

Tip viajero: si tu vuelo es por la tarde, esta playa es ideal para pasar las últimas horas sin estrés.

💡 Reflexión final

La Paz tiene una energía única. No es solo un destino de playa, es un lugar que te invita a conectar contigo misma, a bajar el ritmo y a disfrutar lo simple: un helado al atardecer, un paseo en bici o un chapuzón en aguas transparentes.
Volvería sin pensarlo… y esta vez, tal vez para quedarme más tiempo. 💙

Si te gustó este recorrido por La Paz y quieres ver más fotos, videos y momentos de este viaje, te invito a seguirme en Instagram @viviendomexicoyelmundo 🌎💜


Ahí comparto clips del malecón, el color del mar en Balandra y muchas ideas para tus próximas aventuras. ¡Nos vemos por allá para seguir viajando juntos! ✈️✨

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